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La amaxofobia es el miedo extremo a conducir o a subir a un vehículo.

Es un problema relativamente común en la población, más frecuente en mujeres que en hombres hasta los 60 años, momento en que las proporciones se igualan.

No hay cifras específicas sobre cuántas personas tienen amaxofobia. Las estimaciones en España oscilan en que alrededor del 25-30% de quienes tienen carnet, pueden experimentar nervios o miedo a conducir.

Se calcula que para un 15% aproximado de estos conductores, la inseguridad se convierte en un pánico tal, que imposibilita el manejo del automóvil.

Algunos síntomas físicos son: sudoración, taquicardia, ansiedad, angustia, temblores… al conducir o, simplemente, al imaginarse conduciendo.

¿Qué puede provocarla?

  • Eventos traumáticos pasados que se relacionan con el acto de conducir (accidentes, situaciones de riesgo durante la conducción o como pasajero).
  • Falta de seguridad, autoestima y confianza en general, que afecta a la conducción.
  • Otros trastornos pre-existentes tales como la agorafobia, etc.

Tener miedo a conducir es algo muy normal cuando uno se está sacando el carnet de conducir. La falta de experiencia, de conocimientos, la incertidumbre y los nervios, son los principales factores que influyen en ello.

La conducción es una toma de decisiones constante y el pensamiento recurrente de que un error puede ser fatal puede llevar al desarrollo de la amaxofobia.

Lo peor de todo, como en cualquier fobia, es «el miedo al miedo». Más que temerle al coche, al tráfico o a los otros conductores, le tienen miedo a sus nervios, al propio descontrol.

Esta fobia está muchas veces vinculada a un estado de ansiedad generalizada y por eso en paralelo al pánico y a las habilidades psicomotoras propias de la conducción, también hay que trabajar factores como la gestión del estrés y la autoestima.

La falta de apoyo en el entorno suele agravar el problema.

Hay tres perfiles típicos de personas con amaxofobia:

  1. Conductores con experiencia que tienen situaciones de estrés personal, laboral o económico, sufren un ataque de ansiedad mientras conducen y asocian la ansiedad a la conducción.
  2. Conductores que han tenido un cierto miedo a conducir desde el principio, dejan de conducir y con el tiempo, empeora. Por ejemplo, mujeres que se divorcian y que al verse solas necesitan volver a conducir para garantizar su independencia.
  3. Personas que han sufrido o han visto un accidente de tráfico grave que les ha causado un Trastorno de Estrés Post Traumático. (También muerte de alguna persona cercana por accidente de tráfico)

Primero dejan de ir por la autopista y evitan conducir de noche…

Luego solo conducen en zonas conocidas, de día y en momentos de poco tráfico…

Hasta que finalmente dejan conducir. Incluso evitan subirse a cualquier vehículo.

Muchas veces el miedo se basa en el temor sobre lo que creen que va a ocurrir.

En un ataque de pánico de una persona con amaxofobia intervienen tres componentes:

  1. Físicos: aumento en la frecuencia cardíaca (taquicardia), dificultad para respirar, mareos, vértigos o sudoración
  2. Emocionales: terror intenso
  3. Cognitivos; pensamientos catastrofistas, de pérdida de control o deseos de huir de la situación.

Hay terapias psicológicas que utilizan la hipnosis o la realidad virtual para tratar a pacientes con fobias, en el caso de la amaxofobia es más eficaz hacerlo con técnicas de exposición combinado con el trabajo en consulta.

Con el acompañamiento adecuado, se puede superar

No estás sol@

Sandra Calero Moral, Psicóloga y profesora de Formación Vial
www.sandracaleromoral.com
Consulta presencial y online

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